Explore "Dejé mi cadáver a orilla de la carretera" by Jaime Sabines on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dejé mi cadáver a orilla de la carretera y me vine llorándome. La ciudad es enorme como un enorme hospicio. Fría y acogedora, oscura e iluminada como la cárcel.
Vine buscando al amor. Pensé que el amor era el único refugio contra los bombardeos nocturnos. Y encontré que el amor no podía salvarse. El amor dura sólo un instante. Es corrompido por el tiempo, no soporta la ausencia, apesta con las horas, se somete a las glándulas, está a la intemperie.