Explore "Noticias del Imperio" by Fernando del Paso on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lo que no sabía Maximiliano, cuando iba camino del paraíso y del olvido:
Que el cuerpo de cuatro mil voluntarios austríacos que le había prometido su hermano Francisco José, jamás iba a llegar a México porque, ya formado dicho destacamento, el secretario de Estado americano, Seward, daría instrucciones a su embajador en Viena, Míster Motley, para que solicitara su pasaporte apenas partiera rumbo a México el primer barco con voluntarios a bordo, y declarara que a partir de ese momento los Estados Unidos se considerarían en guerra con Austria. De nada servirían las protestas del representante de Maximiliano en Viena, Barandiarán: Austria daría marcha atrás porque no deseaba una guerra con los americanos. Bastante tenía con la amenaza de Prusia: Bismarck quería decidir por medio de las armas quién debía ejercer el predominio en Alemania y unos meses después provocaría el estallido del conflicto sobre el condominio austroprusiano de Schleswig-Holstein que, tras la Batalla de Sadowa, conocida también como la de Königgrätz, habría de inclinar la balanza del lado de los prusianos durante muchos años por venir. Dos semanas y días más tarde Austria, en guerra también con Italia, obtendría una efímera victoria cerca de la Isla de Lissa, en el Golfo de Venecia: el barco insignia «Re d'Italia», en lo que pasaría a la historia como el primer encuentro de dos escuadras acorazadas, sería hundido por el barco almirante austríaco «Erzherzog Ferdinand Max» y el Emperador de México, feliz, evocaría a sus «queridos marineros dálmatas e istrios», antaño bajo su mando, y diría que tan sólo lamentaba no haber sido él quien llevara a su bautizo de sangre la bandera de la corbeta que tenía su nombre. Pero antes de acabar ese año de 66 -entonces Maximiliano tampoco lo sabía-, Austria iba a perder para siempre a Venecia.