Explore "La suerte de la espada" by Jorge Luis Borges on Textopian. Read with annotations and highlights.
LA SUERTE DE LA ESPADA[14]
La espada de aquel Borges no recuerda / sus batallas. La azul Montevideo / largamente sitiada por Oribe, / el Ejército Grande, la anhelada / y tan fácil victoria de Caseros, / el intrincado Paraguay, el tiempo, / las dos balas que entraron en el hombre, / el agua maculada por la sangre, / los montoneros en el Entre Ríos, / la jefatura de las tres fronteras, / el caballo y las lanzas del desierto,
San Carlos y Junín, la carga última.
Dios le dio resplandor y estaba ciega.
Dios le dio la epopeya. Estaba muerta.
Quieta como una planta nada supo / de la mano viril ni del estrépito / ni de la trabajada empuñadura / ni del metal marcado por la patria.
Es una cosa más entre las cosas / que olvida la vitrina de un museo, / un símbolo y un humo y una forma / curva y cruel y que ya nadie mira.
Acaso no soy menos ignorante.