Amores by Ovid — Read

Explore "Amores" by Ovid on Textopian. Read with annotations and highlights.

Era de noche; el sueño cerró mis ojos fatigados, y tales visiones / sembraron el terror en mi ánimo. Sobre la falda de un monte expuesta al / Mediodía alzábase sacro bosque cubierto de encinas, en cuyas ramas se / refugiaban innumerables aves; al pie se extendía un prado rebosante de / verdor, humedecido por el raudal sonoro de un pequeño arroyuelo. Quise / defenderme del calor bajo la sombra de los árboles, pero hasta al abrigo / de sus ramas me sentía sofocado. De súbito, paciendo, las hierbas con / las flores silvestres, se destacó ante mi vista una ternera más blanca / que la nieve cuando acaba de caer y no ha tenido aún tiempo de / convertirse en líquidos raudales, y más que la espuma bulliciosa de la / leche de la oveja en el momento de ser ordeñada. Un toro la acompañaba, / su feliz esposo; se recuesta junto a ella en el blando suelo, y mientras / tendido rumia lentamente las hierbas que le devolvía el estómago y se / alimenta de nuevo con lo ya pastado, el sueño viene de pronto a quitarle / las fuerzas y deja caer en tierra su cabeza, temida por los cuernos.

Entonces una corneja corta los aires con rápidas alas; llega a / posarse, graznando, sobre la verde alfombra, y hunde tres veces su / insolente pico en el pecho de la blanca ternera, arrancándole vedijas / como la misma nieve. La ternera, indecisa breve rato, abandona por fin / el prado y el toro, llevando en el blanco pecho la señal de una mancha / negra, y así que ve a lo lejos su torada en los amenos pastos, pues más / lejos pacía a sabor las viciosas hierbas, corre presurosa a mezclarse / entre el rebaño y a buscar el sustento en suelo más fértil. Ea, dime, / intérprete de las pesadillas nocturnas, seas quienquiera, si entrañan / algo verdadero, ¿qué significan estas visiones? Así le pregunté, y, así / me contestó el intérprete de los sueños de la noche, reflexionando con / detenimiento sobre estas apariciones: «El calor que pretendías evitar / con el toldo de las móviles hojas, sin conseguirlo, era el fuego de tu / sangre; la vaca era tu amada; el blanco color la conviene como a / ninguna, y tú el toro que seguía sus huellas; la corneja que hundió el / agudo pico en su pecho es una vieja tercera que pretende corromper su / disposición; la vaca que abandonó al toro significa la indiferencia con / que te abandona en tu lecho solitario, y la lividez y las negras manchas / advertidas en su pecho revelan la torpeza del adulterio que mancilla a / tu amada.» Así dijo el intérprete; palideció mi rostro, falto de sangre, / y en mis ojos reinó una sombría noche.

Reading navigation