Explore "Amores" by Ovid on Textopian. Read with annotations and highlights.
Llegó el aniversario de las fiestas de Ceres; la doncella descansa / sola en el vacío lecho. Rubicunda Ceres, que coronas de espigas tus / finos cabellos, ¿por qué en el día de tu festividad nos prohíbes los / placeres? En todas partes, ¡oh diosa!, las gentes pregonan tu / munificencia, y ninguna es tan favorable a la dicha de los mortales. / Antes los incultos labriegos no conocían el pan, y la era fué entre / ellos un nombre ignorado; mas las encinas que promulgaron los primeros / oráculos les sustentaban con su bellota; está y la tierna hierba / arrancada del césped constituían su alimentación. Ceres les enseñó la / primera a arrojar en los campos la semilla, que luego se hinchaba, y a / segar con la hoz las áureas espigas; la primera forzó a los toros a / doblar sus cervices al yugo, y a remover con el corvo diente la tierra / endurecida. ¿Quién creerá que se alegra con las lágrimas de los amantes y / quiere ser festejada con los tormentos de la continencia? Aunque ame / los campos feraces, no es una diosa rústica, ni su pecho está cerrado al / amor. Creta será testigo, y no todo son ficciones en Creta, tierra / orgullosa de haber nutrido a Jove. Allí, de niño, el soberano que reina / en los cielos bebió la leche con sus labios infantiles. Este testimonio / merece fe completa; el testigo fué alabado por el dios, y creo que Ceres / confesará una flaqueza harto conocida. La diosa de Creta vió a Jasón / por las faldas del Ida, atravesando con mano vigorosa los costados de / las fieras; lo vió, y así que el fuego prendió en la ardiente sangre de / sus venas, el pudor y el amor comenzaron a disputarse la presa.
El pudor cayó rendido ante el amor, y vieras en seguida los surcos estériles y / secos, sin producir una mínima parte del grano que en ellos se / depositaba; los azadones cavaban esforzados el suelo, la reja penetrante / rompía el duro seno de la tierra, las semillas se esparcían con / igualdad por los anchos campos, y las ruines cosechas defraudaban las / esperanzas del cultivador. La potente diosa de los frutos erraba por los / espesos bosques; la guirnalda de espigas habíase desprendido de su / larga cabellera, y sólo la fértil Creta disfrutó un año abundantísimo, / pues todas las regiones que visitaba la diosa se cubrían de ricas / mieses. El mismo Ida las vió crecer abundantes en sus bosques, y el / feroz jabalí del monte se alimentó con su trigo. El legislador Minos / deseaba a su patria años semejantes, y que fuese eterno el amor que / embargaba a Ceres. Rubia diosa, las noches tristes que lloraste en el / desierto lecho, yo tengo que lamentarlas por fuerza en el día que se / consagra a tu fiesta. ¿Por qué he de entristecerme, cuando tú has / encontrado una hija, una reina, que por azar de la suerte sólo reconoce / superior a Juno?: Los días festivos incitan al amor, los cantos y los / festines: éstas son las ofrendas que debemos brindar a los dioses / inmortales.