Explore "Amores" by Ovid on Textopian. Read with annotations and highlights.
Yo me disponía a cantar en tono elevado las armas y las sangrientas / batallas, materia conveniente a mis versos, el primero de la misma / medida que el segundo; Cupido, según dicen, se echó a reír, y arrebató / al último uno de los pies. Niño cruel, ¿quién te dió tal derecho sobre / mis cantos? Los vates somos esclavos de las Musas, y no tuyos. ¿Qué / diríamos si Venus tomase la armadura de la rubia Minerva, y ésta agitase / las encendidas antorchas? ¿Quién vería sin extrañeza reinar a Ceres en / los montuosos bosques, y que los campos se cultivasen bajo las leyes de / la virgen de la aljaba? ¿Quién armará, de aguda lanza a Febo, insigne / por su cabellera, mientras Marte pulse la lira de Aonia? ¡Oh niño!, ya / es demasiado grande y poderoso tu imperio. ¿Por qué aspira tu ambición a / nuevos dominios? ¿Acaso porque reinas en los ámbitos del mundo, y son / tuyos el Tempe y el Helicón, pretendes que Apolo pierda también su lira?
Así que en la nueva página estampé el primer verso grandilocuente, se / me aproximó el Amor y debilitó todos mis bríos. No me ofrecen asuntos de / poemas ligeros ni un mancebo, ni una hermosa doncella de largos / cabellos. Apenas hube pronunciado estas quejas, Cupido, soltando de / repente la aljaba, saca la flecha aguzada que ha de herirme, encorva / brioso el arco con la rodilla, y exclama: «Ahí tienes, poeta, el asunto / que debes cantar.» ¡Desgraciado de mí!, aquel muchacho estuvo certero al / herir: me abraso, y el amor reina en mi pecho, antes vacío. Comience mi / obra en versos de seis compases, seguidos de otros de cinco, ¡y adiós / sangrientas guerras y metros en que sois cantadas! ¡Oh Musa!, ciñe tus / áureas sienes con el mirto resplandeciente: sólo tienes que modular once / pies en cada dos versos.