Explore "De la constancia del sabio" by Lucio Anneo Séneca on Textopian. Read with annotations and highlights.
No hay de que te admires cuando te digo que ninguno puede hacer injuria al sabio, pues tampoco le puede nadie aprovechar, porque al que lo es, ninguna cosa le falta que pueda recibir en lugar de dádiva, y el malo no puede dar cosa alguna al sabio; porque para que pueda dar, ha menester tener; y es cosa cierta que no tiene cosa de que el sabio pueda tener gusto en recibirla; según lo cual, ninguno puede ofender ni beneficiar al sabio; al modo que las cosas divinas ni desean ser ayudadas, ni pueden en sí ser ofendidas.
El sabio está muy próximo a los dioses, y excepto en la mortalidad, es semejante a Dios; y el que camina y aspira a cosas excelsas, reguladas con razón, intrépidas y que con igual y concorde curso corren, y a las seguras y benignas, habiendo nacido para el bien público, siendo saludable a sí y a los demás, este tal no deseará cosa humilde.