Explore "De la constancia del sabio" by Lucio Anneo Séneca on Textopian. Read with annotations and highlights.
Dejad, pues, de preguntarme cómo el sabio no recibe injuria si le hieren o le sacan los ojos; y que no recibe afrenta si le llevan por las plazas, oyendo oprobios de la gente soez; y si le mandan que en los convites reales coma debajo de la mesa con los esclavos de más bajos ministerios; y finalmente, si fuere forzado a sufrir cualquier otra ignominia de las que aun sólo pensadas son molestas a cualquier ingenua vergüenza.
En la forma que éstas se aumentan, ora sea en número, ora en grandeza, serán siempre de la misma naturaleza; con lo cual, si las pequeñas no ofenden, tampoco han de ofender las grandes; y si no las pocas, tampoco las muchas.