Explore "Una luz que es la esperanza del Pueblo de Dios" by Jorge Mario Bergoglio on Textopian. Read with annotations and highlights.
"El pueblo que caminaba entre tinieblas vio una gran luz". Profecía de Isaías que promete, en medio de las tinieblas, una gran luz. Una luz que es la esperanza del Pueblo de Dios. Una luz que fundamenta su fe, su fidelidad a Dios. Esa luz nace en Belén, es recogida por las manos maternales de María, por el cariño de José, por la rapidez de los pastores. Y ellos se hacen cargo de la esperanza de todo un pueblo. Se hizo cargo María en su soledad y en su sorpresa cuando el Ángel le dijo: "Nada es imposible para Dios", y ella creyó y se hizo cargo de la esperanza. Se hizo cargo de la esperanza José, cuando advirtiendo los signos de la maternidad y habiendo decidido dejarla en secreto, escucha la voz del Ángel y la toma consigo, en medio de una incomprensión en su corazón. Ambos se hicieron cargo esa noche triste cuando todas las puertas estaban cerradas. Creyeron que ese niño era la esperanza y se hicieron cargo en esa condición tan adversa. Se hicieron cargo cuando acudieron al templo y reconocieron en esos dos ancianos la sabiduría de todo el pueblo. José y María se hicieron cargo de la esperanza, frente a la orden: "levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". José y María se hicieron cargo de la esperanza esos tres días de angustia cuando el Niño se quedó en el Templo; y ella –después de tantos años– vuelve a hacerse cargo de la esperanza en el mediodía oscuro del calvario. Hoy se nos pide que frente a este Niño que es la luz que ilumina las tinieblas, que es la esperanza prometida, nos hagamos cargo como se hicieron cargo ellos dos, nos hagamos cargo de la esperanza creyendo que para Dios nada es imposible, nos hagamos cargo en medio de la desolación y la destrucción de las puertas cerradas. Poner nuestro esfuerzo y nuestra actividad para construir. Se nos pide que nos hagamos cargo de nuestros ancianos, que son la esperanza de un pueblo porque son sabiduría, nos hagamos cargo de nuestros niños, a quienes esta civilización del consenso y del nivelar hacia abajo los "tritura", les quita la fe. Hacernos cargo de la esperanza es caminar junto a Jesús en los momentos más oscuros de la cruz, en los momentos en que las cosas no se explican y no sabemos cómo van a seguir. Hoy los argentinos no nos explicamos muchas cosas, ni tampoco sabemos cómo van a seguir. Hoy es bueno que mirando al Niño, a María y a José sintamos como una voz: "levántense, tomen al Niño y a su madre, caminen el camino de la esperanza". Hagámonos cargo de la esperanza. Eso es lo que quiero pedir esta noche, así de sencillo. Jesús es la esperanza: hagámonos cargo de esta esperanza. Trabajando, rezando, adorando a Dios, luchando, no bajando los brazos, buscando a quien se le cierran las puertas para abrirle otras, encontrando a nuestros ancianos que hoy sufren tanto y pedirles sabiduría. Cuidando a los niños.
Hoy en medio de esta oscuridad de los argentinos amanece una luz, que no es ni mengano, ni sultano, ni perengano: es Jesucristo. El único que da la esperanza que no defrauda. Hagámonos cargo de Jesucristo, de esta esperanza con todas las consecuencias, como se hicieron cargo María y José. Y hoy quisiera rezarle con mi pueblo aquella oración que una noche de Navidad triste hizo uno de los grandes poetas de nuestra patria, pidiéndole al Señor que nos conceda hacernos cargo de nuestra esperanza.