Explore "Emilio o de la educación" by Jean-Jacques Rousseau on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aunque hasta llegar a la adolescencia el curso de la vida es época de debilidad, durante esta primera edad hay un punto en que el progreso de las fuerzas ha dejado paso al de las necesidades; aunque el animal que crece es débil aún en un sentido absoluto, en el relativo es fuerte. Como sus necesidades todavía no están desenvueltas, sus fuerzas actuales son más que suficientes para satisfacer las que tiene. Como hombre, sería muy débil, pero como niño es muy fuerte.
La flaqueza del hombre, ¿de dónde proviene? De la diferencia entre su fuerza y sus deseos. Son nuestras pasiones las que nos hacen débiles, porque para contenerlas serían precisas más fuerzas que las que nos otorgó la naturaleza. Disminuir, pues, los deseos, equivale a aumentar las fuerzas; al que puede más de lo que desea, le sobran, porque ciertamente es un ser muy fuerte. Éste es el tercer estado de la niñez, y de él voy a tratar. Continúo denominándola niñez porque me falta un término propio para expresarla, aproximándose esta edad a la adolescencia, sin ser todavía la de la pubertad.