Explore "La araña negra, Tomo 2" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
El mismo año ya citado, el caballero español alquiló el piso principal del caserón que habitaba, y bajó a él los escasos muebles de su cuarto con honores de buhardilla, uniéndolos a otros, más nuevos y elegantes, que un almacenista del otro lado del Sena trajo en varios carromatos.
Aquello fué motivo de admiración y causa de interminables comentarios para la portera de la casa y sus congéneres de la calle, que, reunidas en el patio, veían pasar, con ojos codiciosos, las flamantes sillerías, las relucientes baterías de cocina, los espejos deslumbrantes y esas valiosas e inútiles chucherías de adorno que produce la industria parisién; entreteniéndose, a estilo de buenas y entremetentes comadres, en poner precio a cada uno de aquellos objetos.