El Señorío de los Incas

Explore "El Señorío de los Incas" by Pedro de Cieza de León on Textopian. Read with annotations and highlights.

Desbaratados los Chancas, entró en el Cuzco Inca Yupanqui con gran triunfo y habló á los principales de los orejones sobre que se acordasen de cómo habia trabajado por ellos lo que habian visto, y en lo poco que su hermano ni su padre mostraron tener á los enemigos; por tanto, que le diesen á él el señorío y gobernacion del imperio.

Los del Cuzco, unos con otros, trataron y miraron, así el dicho de Inca Yupanqui, como lo más que Inca Urco le ("así") habia hecho, y por consentimiento del pueblo, acordaron de que Inca Urco no entrase más en el Cuzco y que le fuese quitada la borla ó corona y dada á Inca Yupanqui; y aunque Inca Urco, como lo supo, quiso venir al Cuzco á justificarse y mostrar sentimiento grande, quejándose de su hermano y de los que le quitaban de la gobernacion del reino, no le dieron lugar ni se dejó de cumplir lo ordenado. Y áun hay algunos que dicen que la Coya, mujer de Inca Urco, lo dejó sin tener hijo dél ninguno, y se vino al Cuzco, donde la recebió por mujer su segundo hermano Inca Yupanqui; que, hecho el ayuno y otras cirimonias, salió con la borla, haciéndose en el Cuzco grandes fiestas, hallándose á ellas gentes de muchas partes. Y á todos los que murieron de la parte suya en la batalla, los mandó el nuevo Inca enterrar, mandando hacerles osequias á su usanza; y á los Chancas, mandó que se hiciese una casa larga á manera de tumba en la parte que se dió la batalla, adonde, para memoria, fuesen desollados todos los cuerpos de los muertos, y que inchiesen los cueros de ceniza ó de paja, de tal manera, que la forma humana paresciese en ellos, haciéndoles de mil maneras; porque á unos, paresciendo hombres, de su mesmo vientre salia un atambor, y con sus manos hacia muestra de lo tocar; otros ponian con flautas en las bocas. De esta suerte y de otras estuvieron hasta que los españoles entraron en el Cuzco. Pero Alonso Carrasco y Juan de Pancorvo, conquistadores antiguos, me contaron á mí de la manera que vieron estos cueros de ceniza, y otros muchos de los que entraron con Pizarro y Almagro en el Cuzco.

Reading navigation