Explore "El Señorío de los Incas" by Pedro de Cieza de León on Textopian. Read with annotations and highlights.
Muerto que fué el gran rey Tupac Inca Yupanqui, se entendió en hacer sus obsequias y entierro al uso de sus mayores, con gran pompa. Y cuentan los orejones, que de secreto tramaban entre algunos de cobrar la libertad pasada y eximir de sí el mando de los Incas, y que de hecho salieran con lo que intentaban, si no fuera por la buena maña que se dieron los gobernadores del Inca con la gente de los mitimaes y capitanes, que pudieron sustentar en tiempo tan revuelto y que no tenia rey, lo quel pasado les habia encargado. Guayna Capac no descuidó ni dejó de conocer que le convenia mostrar valor para no perder lo que su padre con tanto trabajo ganó.
Luego se entró á hacer el ayuno, y el que gobernaba la ciudad le fué fiel y leal. No dejó de haber alguna turbacion entre los mesmos incas, porque algunos hijos de Tupac Inca, habidos en otras mujeres que la Coya, quisieron ponerse á pretender la dignidad real, mas el pueblo, que vian estaba con Guayna Capac, no lo consintió, mas estorbó el castigo que se hizo. Acabado el ayuno, Guayna Capac salió con la borla muy galano y aderezado, y hizo las cirimonias usadas por sus pasados, con el fin de las cuales el nombre de rey le pusieron, y así, á grandes voces decian: "Guayna Capac Inca Zapalla tucuillacta uya"; que quiere decir; "Guayna Capac solo es rey; á él oyan todos los pueblos."