Explore "La bola" by Emilio Rabasa on Textopian. Read with annotations and highlights.
A pesar de todas las trazas que el síndico se daba para prestigiar el nuevo orden de cosas, asegurando personalmente y esparciendo por medios mañosos que se tenían noticias muy favorables, no fueron pocos los que al tercer día del triunfo comenzaron a temer que no llevaría Don Mateo la misma suerte que el General Baraja.
-Baraja es Baraja y Mateo es Mateo -me decía el Padre Marojo en el corredor de su casa, tomando el chocolate de la tarde. Baraja tiene importancia actualmente en la capital del Estado; es hombre a quien se puede temer y de quien se puede esperar algo; pero el pobre de Mateo ¿qué cosa es? ¿Qué le importa al Gobierno que Mateo sea su amigo o su enemigo? Y si no, ahí tienes la prueba: se pronunció ahora, porque primero lo hizo Baraja, y por las instigaciones del gran Gavilán: a no ser por eso, allí se quedara Mateo en su casa quieto y cuidando de sus intereses que mejor le estuviera en verdad.