Explore "Yo fui kovacsizado" by Arturo Robsy on Textopian. Read with annotations and highlights.
Me hice dibujar un croquis exacto del lugar donde el curandero cometía sus habilidades. Por nada del mundo hubiera preguntado por él en la calle: cuando se ha tenido una educación racionalista, hay cosas que dan vergüenza, aunque yo la combatía pensando que el mismísimo Shakespeare, que no era tonto, había afirmado que había asuntos entre el cielo y la tierra que no soñaba nuestra sabiduría. Luego encontré una, llamada «canales K», pero no debo anticiparme.
El curandero Pedro era un hombre que llevaba con modestia la nariz que Dios le había dado y que tenía la rara virtud de hablar sin que se le entendiera. Yo, al menos, nunca supe si aludía a un lunar o a una vértebra. También hay que decir a su favor que no daba galletas mojadas ni cobraba. En él el curanderismo era un acto de servicio y, por lo que acerté a comprender, Pedro creía firmemente que perdería sus poderes si los comercializaba.