Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pareció a Cestio que no era tiempo de estar quedo, pues que los judíos eran en todas partes aborrecidos y desechados; y así, trayendo consigo la legión duodécima toda entera de Antioquía, y más de dos mil de gente de a pie escogida de las otras, y cuatro escuadras de gente de a caballo, además de ésta el socorro de los reyes, es a saber, de Amtloco dos mil caballos y tres mil de a pie, y todos su flecheros; de Agripa otros tantos de a pie y mil caballos; y siguiendo Sohemo, salió de Ptolemaída acompañado con cuatro mil, de los cuales la tercera parte era de gente de a caballo, y los demás eran flecheros. Muchos de las ciudades se juntaron de socorro, no tan diestros como los soldados, mas lo que la faltaba en el saber, suplían con presteza y odio que tenían contra los judíos. Agripa también venia con Cestio como capitán, para dar consejo, así en todo lo que era necesario, como por donde habían de caminar.
Cestio, sacada consigo una parte del ejército, fué contra la más fuerte ciudad de Galilea, llamada Zabulón de los Varones, la cual aparta a Ptolemaida de los fines y términos de los judíos: y hallándola desamparada de todos sus ciudadanos, porque la muchedumbre se había huido a los montes, pero llena de todas las cosas y riquezas, concedió a sus soldados que las robasen, y mandó quemar la villa toda, aunque se maravilló de ver su gentileza, porque habla casas edificadas de la misma manera que en Sidonia, Tiro y Berito.