Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
Contado hemos arriba, lo más brevemente que nos ha sido posible, el sitio y cerco de Judea. El socorro que Vespasiano había enviado a los seforitas, que era mil caballos y seis mil infantes, asentó su campo en un gran llano que allí había, siendo regidor y capitán Plácido, tribuno, y le dividió en dos partes. La infantería estaba dentro de la ciudad por guardarla, y la otra gente de a caballo estaba en el campo; pero saliendo muchas veces de ambas partes a correr todos aquellos lugares cercanos de allí, hacían gran daño a Josefo y a sus compañeros, aunque ellos se estaban reposados; robaban además de esto las ciudades por defuera, y resistían a la fuerza y empresa de los ciudadanos, si alguna vez salían con confianza a correr alguna tierra.
Quiso, con todo, Josefo venir contra la ciudad, pensando y aun confiando que la podría tomar, aunque él le había hecho un muro antes que se rebelase contra los galileos, que ciertamente era inexpugnable, no a ellos solos, pero aun también a los romanos. En esto su esperanza fué burlada, no pudiendo traer a lo que quería ni persuadir a los seforitas aquello, y movió más la guerra en Judea, indignándose los romanos con enojo, por ver las asechanzas que les armaban, por lo cual ni de día ni de noche dejaban de destruir y talar todas 'las tierras, robando todo cuanto hallaban, y matando a los que eran experimentados en las cosas de la guerra y valientes; prendían a los que no lo eran, y teníamos en servidumbre.