Explore "Las guerras de los judíos" by Flavio Josefo on Textopian. Read with annotations and highlights.
No hubo tampoco de faltar en la prueba de estas cosas, por resolución y fe de todo lo probado contra Antipatro, Batilo, su liberto, el cual trajo consigo otra ponzoña, es a saber, veneno de serpientes muy ponzoñosas, para que si el primero no aprovechase, pudiese Feroras y su mujer armarse con este otro. Este mismo, además del atrevimiento que había emprendido contra su padre, tenía como obra consiguiente a su empresa las cartas compuestas por Antipatro con sus hermanos.
Estaban en este tiempo en Roma estudiando Arquelao y Filipo, mozuelos ya de grande ánimo y nietos del rey, deseando Antipatro quitarles de allí, porque le estorbaban la esperanza que tenía, fingió ciertas cartas contra ellos él mismo, en nombre de los amigos que vivían en Roma, y habiendo corrompido algunos de ellos, les persuadió a escribir que estos mozos decían mucho mal de su abuelo y se quejaban públicamente de la muerte de sus padres Alejandro y Aristóbulo, y sentían mucho que Herodes tan presto los llamase, porque había mandado ya que se volviesen, por lo cual Antipatro tenía gran pesar. Antes que partiesen, estando Antipatro aun en Judea, enviaba mucho dinero a Roma por que escribiesen tales cartas: y viniendo a su padre por evitar toda sospecha, fingía razones para excusarlos, diciendo que algunas cosas se habían escrito falsamente, y las otras se les debían perdonar como a mozos, porque eran liviandades de mancebos.