El djinrichi by Rodolfo Mata — Read

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Djinrichi! Kurumaya! ,1 ¡breve cochecillo de hada! ¡Eres negro como las góndolas, resbalas como un trineo, y a veces, cuando voy sobre ti y saltas raudo y elástico, me figuro que cabalgo muellemente sobre el lomo de una avestruz! Te encuentro donde quiera, y el hércules bronceado que te arrastra afecta clásicas posturas; se tiende airosamente, haciendo gala de su musculatura soberbia, como "El Co- rredor" de Heredia, cuando lleva a un impaciente hacia el placer anhelado; en ocasiones, cuando espera ocioso, se cruza de brazos, de pie, inmóvil, dejando que su alba túnica de verano le dé el aspecto de una cigüeña plantada al borde de un lago y plagiando la inestable postura de nuestro santo Estilita! Y oh djinrichi, frágil, breve y elástico! , yo he visto una noche a tu estoico dueño cubierto con un impermeable gris como la piel de un batracio y entonces, bajo la lluvia y la luna, tu musculoso y bronceado conductor se acurrucaba, en cuclillas junto a un haz de lotos, como un enorme sapo!. El djinrichi es el carruaje de Ceneréntola, cuando lleva a los jardines del Bluff a una musmé de faz blanca y rojos labios como un Pierrot que chupara una cereza; el djinrichi con sus negras ruedas del- gadas y su negro asiento, parece una gran tarántula cuando se inmoviliza en el claro, bañado por la luna, de un negro bosque de bambúes.

Se trata de una expresión vocativa: se está llamando al conductor del coche. La pronunciación de "djinrichi" sería con el sonido "ch" fuerte; o sea, "djinriki". "Djinrikisha" es el nombre del vehículo; "kuruma" significa "rueda"; y el sufijo "ya", "profesión". "Kuruma" es el carro, no el conductor.

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