Explore "La Alhambra" by Manuel Fernández y González on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pero á pesar del amor que el infante sentia hácia Walidé habia quedado fija en su memoria, y en su corazon, sin poderse esplicar con qué deseo, con qué afan vago y misterioso, el recuerdo de doña Catalina de Cardona.
Era muy hermosa esta dama: blanca y pálida, con hermosos cabellos rubios como el oro, con hermosos ojos negros como el ébano y lucientes como el carbunclo, y magestuosa y gentil, y esbelta á maravilla: era muy jóven y su frente resplandecia de pureza.