Explore "El guerrillero" by Pablo Cabañas on Textopian. Read with annotations and highlights.
Lo de la Yerbasantita abrió las compuertas de la represión. Se nos vino encima el mundo. Tropas y más tropas recorrían las lomas y cerros, los barrancos y las cañadas, las planicies y los cauces de los ríos, y hasta con lupa revisaban las cuevas y cuanto parecía escondite natural. No nos hallaron. Nos había tragado la tierra.
En cambio, muy mal la pasaron los soplones, porque con su chisme nos hicieron el juego que permitió llevar a las tropas a una trampa tan fácil y efectiva; al grado que cuesta trabajo creer que allí cayeron como palomitas los feroces instrumentos de la represión. A uno de los delatores lo apresaron los guachos y lo colgaron de las ramas de un guamúchil viejo, creyéndolo guerrillero. No todos los nombres se me pegan y por eso no doy el de éste ahorcado.