Explore "Vida de Don Quijote y Sancho" by Miguel de Unamuno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Tras esto cobró Don Quijote el yelmo de Mambrino, y Sancho, como despojo de la victoria, trocó los aparejos de su asno por los del asno del barbero, mejor repuesto que el suyo, _y almorzaron de las sobras del real que del acémila despojaron_. Y luego _se pusieron a caminar por donde la voluntad de Rocinante quiso, que se llevaba tras sí la de su amo y aun la del asno_, y de camino se quejó Sancho de cuán poco se ganaba con aquellas aventuras. Y departiendo mostró haber calado la raíz del heroísmo de su amo cuando le pidió salieran de aquellas aventuras _donde ya que se venzan y acaben las más peligrosas, no hay quien las vea ni las sepa y así se han de quedar en perpetuo silencio y en perjuicio de la intención de vuestra merced_ -- dijo -- , y se pusieran a servicio de algún emperador donde no faltaría quien pusiera _en escrito las hazañas_ de Don Quijote, _para perpetua memoria_. Y añadió, tocado ya de la locura de su amo: _de las mías no digo nada, pues no han de salir de los límites escuderiles; aunque sé decir que si se usa en la caballería escribir hazañas de escuderos, que no pienso que se han de quedar las mías entre renglones_.
¿Qué es eso, Sancho? ¿Estás pensando también tú en dejar eterno nombre y fama? ¿Andas también enamorado, aunque sin saberlo, de Dulcinea? Tú no has tenido Aldonza Lorenzo que te encienda el amor a la inmortalidad, tú no has tenido amores de los que no se confiesan o no pueden confesarse, tú al llegar a edad y considerando que no está bien que el hombre esté solo, tomaste de mano del cura a Juana Gutiérrez por compañera de tus faenas y para madre de tus hijos, pero andas con Don Quijote, dejaste por él mujer e hijos, y te estás enquijotando ya.