Explore "Vida de Don Quijote y Sancho" by Miguel de Unamuno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mas ni aun esto fué menester, porque la suerte les deparó a la hermosa Dorotea -- -casi todas las damas que figuran en esta historia son hermosas -- , que se prestó a hacer el papel de doncella menesterosa, princesa Micomicona, y tan al vivo se atavió para ello, que cayó en el lazo el incauto Sancho.
Estaba a todo esto Don Quijote en camisa, flaco, amarillo, muerto de hambre y suspirando por su señora Dulcinea. Ya vestido le encontró la princesa Micomicona, hincóse de hinojos ante él, pidióle Don Quijote que se levantara, rehusó ella hacerlo hasta que se le otorgara el don que pediría, siéndole de antemano otorgado por el Caballero, como no hubiera de cumplirse en daño o mengua de su rey, de su patria y de aquella que de su corazón y libertad tenía la llave. Esto es prometer con cautela y sin comprometerse. Pidióle entonces la princesa se fuere con ella sin entrometerse en otra aventura hasta vengarla de un traidor que le tenía usurpado el reino, y Don Quijote le aseguró podía desechar toda melancolía, pues con la ayuda de Dios y la de su brazo veríase ella presto restituida a su reino. Si Dios movía el brazo del Caballero, sobraba la segunda ayuda. Quiso la princesa besarle las manos, no lo consintió él, que _en todo era comedido y cortés caballero_, y se aprestó a seguirla.