Explore "El noveno esclavo" by Jorge Luis Borges on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ibrahim, príncipe de Shirvan, besó la ínfima grada del trono de su conquistador. Sus ofrendas de sedas, de alhajas y de caballos, constaban (según es uso de los tártaros) de nueve piezas cada una, pero un espectador observó que sólo había ocho esclavos.
El noveno soy yo, declaró Ibrahim, y su lisonja mereció la sonrisa de Tamerlán.
Gibbon, Decline and Fall of the Roman Empire, LXV.