Explore "El hijo del león de Damasco" by Emilio Salgari on Textopian. Read with annotations and highlights.
En el instante en que el Heraldo lanzaba el reto ante los muros de Candía, se encontraban en el bastión, uno al lado del otro, como siempre, el León de Damasco y la duquesa de Éboli.
Era él un apuesto y altivo guerrero, de unos treinta años, más bien alto, de tez blanca, robusto y musculoso, con la barba castaña y el cabello de idéntico color, ojos vivos, ardientes, que denotaban el ardor y el arrojo del turco asiático, y facciones correctas y enérgicas.