Explore "Los de abajo" by Mariano Azuela on Textopian. Read with annotations and highlights.
-Señá Remigia, emprésteme unos blanquillos, mi gallina amaneció echada[132]. Allí tengo unos siñores que queren almorzar.
Por el cambio de la viva luz del sol a la penumbra del jacalucho, más turbia todavía por la densa humareda que se alzaba del fogón, los ojos de la vecina se ensancharon. Pero al cabo de breves segundos comenzó a percibir distintamente el contorno de los objetos y la camilla del herido en un rincón, tocando por su cabecera el cobertizo tiznado y brilloso.