Read "Las niñas bien" by Guadalupe Loaeza online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Además del sueño, se le había ido también el apetito. Nuestra futura ciudadana seguía con la incertidumbre: ¿por quién votar? Era la pregunta que la obsesionaba día y noche. Cuando salía en su flamante Corsar y pasaba a lo largo de los muros, disminuía la velocidad para poder leer con atención la propaganda de los diferentes partidos. Tantos lemas la confundían aún más. Su último encuentro con el PAN la había dejado insatisfecha. "Sus tesis no me acaban de convencer", le dijo un día a su cuñada. "Ay, pues son los más decentitos", le respondió ésta con cierto desapego. Justamente ése era uno de sus problemas, resultaban ser demasiado "decentitos" como para comprender este México con tanta gente "no decente", este México con tantas desigualdades y problemas, pensaba para sus adentros. Estas reflexiones, además de sus dudas, la habían apartado un poco del grupo de sus amistades, que no hacían más que hablar del libro de The Distant Neighbors de Alan Riding.
"Es el único que ha hablado del sistema con la verdad", sostenían. "Entre más pasa el tiempo, más odio a López Portillo", le decían otros. Cansada de estos comentarios, prefería guardar silencio. ¿Cómo refutarlos, si ni siquiera sabía por quién votar? No, definitivamente no hallaba con quién compartir sus inquietudes. A veces, mientras Mari, su peinadora, le estaba haciendo el brushing en el salón de belleza, se miraba fijamente en el espejo y con expresión grave se preguntaba cuál era su verdadera identidad, cuáles sus auténticos valores patrios ¿Estaba educando a sus hijos como buenos mexicanos? , ¿cuando tuvieran dieciocho años (el mayor tenía ocho) existiría todavía el PRI y seguiría cometiendo fraudes en las elecciones? " ¿Qué le pasa señora, por qué tan pensativa? ", le preguntó un día Mari.