Read "Las niñas bien" by Guadalupe Loaeza online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Nos encontramos en el interior de una mansión barraganesca en una zona residencial de la capital. Vemos salir a los invitados del comedor y dirigirse hacia uno de los salones en donde son esperados por dos mozos, a los lados de una mesa camilla cubierta de fotografías, y sosteniendo en las manos una gran charola de plata. " ¿Qué le servimos al señor: un cognac, un licor de frambuesa, un Grand Marnier, licor de pera, Kahlúa, o un anisito? " El segundo mozo se pasea entre los invitados ofreciendo café o té en un espléndido juego de plata. Las señoras se sienten "chulas de bonitas" con sus vestidos muy in fashion, aunque sean de una temporada pasada. Sus maridos, con tipo de gente de toda la vida, parecen satisfechos al encontrarse entre beautiful people. Unos de pie y otros sentados en cómodos sofás comentan un poco de todo: "No, mira, como está la situación, o te aclimatas o te aclimueres: oye, pero qué ricas estaban las crepas de huitlacoche, ¿son home made o se las pediste a Mayita?
; desde el final del sexenio de Echeverría veía venir el comunismo; ay chula, admite que somos muy malos mexicanos; ay, ¿qué te pasa? , si yo adoro a los mariachis; mira, el otro día fui a una cena muy comme il faut y me dijeron que iba a haber otra moneda llamada 'azteca'; magníficos puros, ¿son de importación, verdad? ; yo afortunadamente consigo dólares a bastante buen precio con mis amigos del cuerpo diplomático; ¿cuánto vas a que Tello sale disparado? ; ¡ay, por favor, ya no hablen de política! ; fíjate que en el Pedregal ha habido muchos asaltos. por eso, junto con otros vecinos, contratamos a un velador las veinticuatro horas del día, por si las flies; ¿ya sabes el último chiste?