Read "Las niñas bien" by Guadalupe Loaeza online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Aquella mañana salió como siempre, apurada y corriendo. Se había acostado tardísimo, pero había abierto los ojos sintiéndose más viva que nunca. En el coche se vio en el espejo y, de pronto, se le vinieron encima sus próximos cuarenta años. " ¿La flor de la edad? " Eso dicen, pensó mientras encendía la radio en su estación favorita: 620. De un tiempo para acá, su espíritu nostálgico se había acentuado. Escuchar por ejemplo a Doris Day cantar "El túnel del amor" le provocaba un inmenso alivio; la voz de Perry Como le hacía sentir tan juvenil y fresca como Sandra Dee, y la de Nat King Cole, tan atractiva e interesante como Kim Novak. Y así, mientras escuchaba "la música que llegó para quedarse", súbitamente se dio cuenta que casi ya no tenía gasolina. Puso entonces en práctica su poder mental, gracias al cual llegó hasta la gasolinería. "Lleno por favor", le dijo al muchacho. Mientras esperaba se puso a pensar en todo lo que tenía que hacer esa mañana. " ¿Cuánto es?
", preguntó con sus dos billetes de a mil en la mano. "Tres mil cuatrocientos pesos", dijo el joven muy quitado de la pena. " ¡ ¿Cuááántooooo? ! " "Tres mil cuatrocientos pesos. " "No es posible, señor. Yo le pedí que me pusiera nova, ¿a poco me puso extra? " "Es que desde ayer subió la gasolina. " " ¡Híjole, ¿quién dijo? " "Pues ya sabe quiénes. Lo que pasa es que necesitan lana para los aguinaldos", dijo el joven, muerto de risa. Ella pagó con un billete de cinco mil pesos y le regresaron puras monedas, unas de doscientos, otras de cien, de cincuenta y muchas chiquitas, parecidas a las moneditas de las arras que da el novio a la novia frente al altar. Estaba tan enojada con la nueva e inesperada alza del precio de la gasolina que ni propina dio. Eran casi las nueve de la mañana, hora que tenía su cita en el salón. Llegó corriendo, apuntó su nombre en la libreta y pasó rápidamente con Mari a lavarse el pelo. " ¿Qué frío, verdad señora? ", comentó la empleada.