Read "Las niñas bien" by Guadalupe Loaeza online for free on Textopian. Full text with search, annotations, highlights, and AI-powered reading aids.
Hace muchos años tuve un amigo que cuando estaba profundamente desconsolado, subía, después de las doce de la noche, a la azotea de su casa y allí, entre los tinacos y tendederos, aullaba a la luz de la luna.
"Estos aullidos me hacen sentir como el terrible lobo del poema de Rubén Darío; sin embargo, al cabo de unos minutos me siento aliviado, es una manera como cualquier otra de desahogar las penas", me explicaba mirándome con sus ojos tristes. ¡Cuanta razón tenía! La otra noche, cuando el gobierno reconoció "desviaciones y errores en el manejo de la política económica", me dije: "Ahora sí la situación del país está para aullar". Decidí entonces subir a la azotea y empecé a dar de aullidos por la baja del petróleo, la falta de divisas, la caída de las exportaciones de los productos del campo, la reducción del gasto público, el desempleo, la devaluación; cuando llegué a la inflación mis aullidos subieron de intensidad. Los perros de los vecinos comenzaron a imitarme. Después de un tiempo, aquellos lamentos se multiplicaron profusamente.