Explore "Página negra" by Mariano Azuela on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los domingos es también para los penitenciados día de fiesta. La música comienza a tocar a las cinco. A esa misma hora multitud de gente sube a las azoteas de la Penitenciaría: parientes de los presos, amigos y curiosos simplemente, todos en las inmensas bóvedas alderredor de la glorieta central. Desde ahí se ve, en el centro, el quiosco rodeado de grandes macetas cubiertas de hojas verdes y flores distintas. Como radios a su centro convergen allí los distintos departamentos, callejones oscuros donde hasta la monotonía de las puertas de hierro de las celdillas es desesperante. Parece como el respiradero del enorme monstruo que encierra en su seno millares de hombres. Se respira aquel aire infecto; y el alma se siente presa de la tristeza más honda.
Muévense alderredor del quiosco, como un hormiguero, multitud de hombres vestidos de color gris pardusco, de caras pálidas y terrosas, de movimientos lentos, hombres cuyas miradas asustan; parece que le echan en cara a uno sus trabajos y miseria, los mil sufrimientos a que están sujetos y más que todo la pérdida de su libertad. Muchos son la ignorancia suma; pero el instinto les basta para ver en los de afuera a la sociedad, esa sociedad que los ha arrojado de su seno.