Explore "¡Tal será la voluntad de Dios!" by Mariano Azuela on Textopian. Read with annotations and highlights.
Serapión estiró los brazos y las piernas; amodorrado todavía en el mullido colchón de pluma y entre frescas sábanas de lino, entreabrió los ojos, medio espantado, y se puso a rascarse la barriga y a mirar con embeleso los artesonados y altos relieves del plafón de la recámara, mientras iba pasando por su rostro reseco y arrugado de santo viejo una sonrisa de beatitud como película finísima de gelatina.
-Si nos lo hubiesen contado, Chana, nunca lo habríamos creído, ¿verdad?