Explore "La Malhora" by Mariano Azuela on Textopian. Read with annotations and highlights.
HASTA principios de enero el invierno había sido muy moderado, pero el once llegó la onda fría y a las dieciséis del trece un cielo bituminoso como el asfalto mojado de las calles acababa de engullirse al sol. La lluvia menuda y el vientecillo helado hacían esconder las manos, y quienes no llevaban paraguas ni abrigos invertían las vueltas de sus sacos sobre la nuca y encogidos y cabizbajos pasaban apresuradamente.
Ante una mesilla mugrienta en el interior de El Vacilón, un hombre robusto y sanguíneo se mantenía inmóvil. Los lazos y banderas de papel de china de vivos colores, la esmeralda de las jarras de vidrio, los platos de filetes de oro -adorno de los muros-, las esferitas pendientes del techo, que el viento colado de la calle agitaba levemente, no iluminaban un solo instante sus ojos reconcentrados y turbios.