Explore "El desquite" by Mariano Azuela on Textopian. Read with annotations and highlights.
DON ROSARIO es así: gusta de tener su conciencia sin una paja encima y aquietada siempre su avaricia normal. A don Rosario le place no deber un centavo a nadie. Si solicita un servicio, se convence previamente de que favorecerá al que se lo hace. Pero sus procedimientos son tan primitivos que nunca rehusé sus convites.
Lo de siempre, larga espera, precauciones de rigor. Luego la puerta estira una franja desconfiada y azulosa de petróleo, lo estricto para ajustarme de costado. Crujen entonces otra vez aldabones, cerrojos, trancas, el perro amarrado y hasta el silencio imponente que les sucede.