Explore "El Saludo de las Brujas" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras Rosario se arrojaba a la sima cerrando los ojos, Felipe María pasaba de la sorpresa a la extrañeza, de la extrañeza a la ansiedad y de la ansiedad a una exasperación furiosa. Las etapas de estos diferentes y sucesivos estados de ánimo, fueron como sigue.
Empezó sorprendiéndose al leer, en los Ecos de Dauff, que solía recorrer al vuelo antes de saltar de la cama y vestirse, la noticia de su boda con Rosario. A la impresión de sorpresa siguió la de extrañeza, en la cual entraba, sin que él se diese cuenta exacta de que era así, una especie de enojo: algo de apreciación malévola del hecho. Sólo por la chilena había podido saberse la noticia, pues sólo la conocían Rosario y él. ¿Era discreto en Rosario publicarla tan pronto, antes de comunicar a su futuro la opinión y el consentimiento de Viodal, antes de que la proposición la confirmase el pretendiente yendo a solicitar en toda regla la mano de la que amaba? Y Felipe, no acertando con otra razón de la ligereza de Rosario, la atribuía a un impulso de vanidad, al deseo de divulgar cuanto antes lo que la halagaba. Esta idea de Felipe era, en el fondo, una idea hostil, una idea antiamorosa; y lo que él no adivinaba era que el movimiento de desagrado al leer la noticia, nacía del mismo móvil que le había impulsado a refugiarse en el amor.