Explore "El Saludo de las Brujas" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al otro día -a la hora en que Rosario notaba en el espejo, sobre la seda fina de sus párpados morenos, la huella de aquella lágrima devoradora que Felipe no había intentado enjugar- entró la doncella trayendo el cesto lleno de rosas, entre las cuales acostumbraba el ama elegir la que era más de su agrado, para prenderla, con largo imperdible de perlas, entre los encajes de su traje de mañana; y al bajar el canastillo, del cual se exhalaba delicada esencia, dijo recelosamente:
-Señora… Hay visita.