Explore "Grandes esperanzas" by Charles Dickens on Textopian. Read with annotations and highlights.
Afortunadamente, tuve que tomar precauciones para lograr en la medida de lo posible la seguridad de mi temible huésped; porque como esta idea me impulsara a obrar en cuanto desperté, dejó a los demás pensamientos a cierta distancia y rodeados de alguna confusión.
Era evidente la imposibilidad de mantenerlo oculto en mis habitaciones. No se podía hacer, y tan sólo la tentativa engendraría las sospechas de un modo inevitable. Es verdad que ya no tenía a mi servicio al Vengador, pero me cuidaba una vieja muy vehemente, ayudada por un saco de harapos al que llamaba «su sobrina», y mantener una habitación secreta para ellas sería el mejor modo de excitar su curiosidad y sus chismes. Ambas tenían los ojos muy débiles, cosa que yo atribuía a su costumbre crónica de mirar por los agujeros de las cerraduras, y siempre estaban al lado de uno cuando no se las necesitaba para nada; en realidad, ésta era la única cualidad digna de confianza que tenían, sin contar, naturalmente, que eran incapaces de cometer el más pequeño hurto. Y para que aquellas dos personas no sospechasen ningún misterio, resolví anunciar por la mañana que mi tío había llegado inesperadamente del campo.