Explore "Mala yerba" by Mariano Azuela on Textopian. Read with annotations and highlights.
-¡AY!. ¡ay!. ¡mi riuma!. -exclamó Mariana de repente encogiendo una rodilla y apretándola a dos manos, mientras que una mueca de dolor turbaba su cara trigueña y sus ojos de extraordinaria viveza.
Adelántense, tía Melquias, porque yo no puedo seguirlas a ese paso.