Explore "Esa sangre" by Mariano Azuela on Textopian. Read with annotations and highlights.
DON JESUSITO le prestó un caballo y pocos días después salió más preocupado y pensativo que nunca, en un buen cuaco alazán de suave paso.
Sus esfuerzos por apagarse la verdad eran como las nubes que se aglomeran y se ennegrecen para no dejar al sol asomar su rostro.