Explore "El primer amor" by José López Portillo y Rojas on Textopian. Read with annotations and highlights.
Como los hijos de Jair, juez de Israel que eran cuarenta y montaban otras tantas asnas; como el ventrudo, prosaico y taimado Sancho Panza, que acompañaba a Don Quijote en todas sus aventuras, a horcajadas sobre un rucio; como los pashás egipcios, que se pasean gallardamente por las calles del Cairo oprimiendo los lomos de mansos borricos, así salí de Guadalajara, caballero sobre una bestia de tan pacífico linaje, una tarde a la caída del sol, no hace muchos años todavía, con dirección a la vecina villa de San Pedro.
Comenzaba la estación de aguas, época destinada por los metódicos habitantes de Guadalajara, desde la antigüedad más remota, a veranear en dicho pueblo; y, siguiendo la corriente de la costumbre, deliberó mi familia pasar los meses de rigor en aquel lugar de placeres. Resuelto el punto y ajustado el contrato de arrendamiento con el rico propietario de una casa cómoda y bien situada, se puso mano a la obra. Apercibióse una amplia carreta para colocar en ella toda la máquina de cosas indispensables al servicio doméstico: camas, mesas, sillas, cajas, colchones, cazos, cacerolas, etcétera; lo que se hizo de la mejor manera que se pudo.