Explore "El primer amor" by José López Portillo y Rojas on Textopian. Read with annotations and highlights.
Levantéme con el alba al siguiente día, enfermo así del espíritu como del cuerpo. Respiraba con angustia, pesábame la cabeza como si fuese de plomo, y me dolía el corazón como si llevase clavada en él aguda saeta.
El aire fresco de la mañana me hizo algún bien, con todo, y me sentí con fuerzas para dar un paseo por la huerta. Atravesé el corredor del baile, hacía poco tan ruidoso, ahora sumido en el silencio, y me pareció ver en sus flores marchitas, en su soledad y en su tristeza, como una imagen de mi vida ha poco tan dichosa, ahora tan desventurada. Ya en la huerta recibiéronme los pájaros con alegre salva, y las flores con oleadas de perfumes. Mostrábase el cielo diáfano y azul, como un zafiro oriental; algunas nubecillas volaban rápidamente por la inmensidad, como blancos cisnes en lago transparente. ¡Qué mañana tan bella! ¡Parecía una de aquellas que vieron mi dicha, y mis coloquios con Lola!