Explore "En diligencia" by José López Portillo y Rojas on Textopian. Read with annotations and highlights.
La hora del alba sería cuando salimos de Tula para continuar el camino. La mañana estaba oscura, y dentro de la diligencia era de noche; mas a pesar de la oscuridad, luego echamos de ver que habíamos cambiado nuestras vestiduras de papel por otras menos frágiles. El vecindario del pueblo, en efecto, puso a nuestra disposición su guardarropía, la cual, no por ser de moda desconocida y de medio uso, dejó de ser para nosotros preciosa en tan críticas circunstancias. Por lo que hace al pago del hospedaje, Elisa y yo, que habíamos conservado nuestros fondos, abrimos un crédito fraternal a nuestros insolventes compañeros. Así, pues, cúpome la satisfacción de proteger aquella madrugada al señor de la barba con un par de duros.
Cerradas las ventanillas por lo cortante del aire matinal, rebujados en nuestras mantas y envueltos en la sombra, caminamos varias horas guardando silencio, medio asfixiado por la falta de aire y por el humo de varios enormes vegueros que ardían dentro del carruaje como tizones diabólicos. Hubo un momento en que todos dormían, excepto Elisa y yo, a quienes el amor traía inquietos y desvelados.