Explore "La fuga" by José López Portillo y Rojas on Textopian. Read with annotations and highlights.
En hacer estas reflexiones y oír algunos informes de boca de mi amigo acerca de sus tierras y productos, emplee la hora larga de camino que hay de la encrucijada a la hacienda. Al fin llegamos a la finca, que se eleva sobre una loma y domina un extenso campo cubierto de trigales. Agrúpase la cuadrilla bastante numerosa en derredor de la habitación principal, como buscando refugio, formada por casitas de adobe techadas con roja y limpia teja y dispersas por la ladera de la pequeña eminencia en pintoresco desorden. Al frente de la casa extiéndese un amplio corredor de arcos simétricos, a uno de cuyos extremos se abre la puerta de la capilla. La torre del pequeño santuario asoma artísticamente por entre las tupidas copas de los fresnos que dan sombra a la fachada, como una cabeza curiosa que se alzara para indagar lo que pasase al derredor y quién fuese y viniese por el camino.
A la espalda de la casa se divisa la espaciosa huerta limitada por paredes de adobe y prolongándose desde lo alto de la loma hasta la orilla del manso río, que pasa fresco y parlero por el fondo del valle y dibuja su curso a través de los trigales con una doble hilera de lucientes sauces de tierno verdor.