Explore "La orgía perpetua, Flaubert y Madame Bovary" by Mario Vargas Llosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una exégesis completa de los materiales reales usados por Flaubert no sólo es imposible; sería tan extensa que ocuparía a generaciones de sabuesos: cuando comienzan a rastrearse las fuentes de una ficción se descubre que cada fuente remite a otras y éstas a su vez a otras, de modo que la totalización entronca, tarde o temprano, con la historia entera de los hombres. Por otra parte, no tiene interés remontar hasta sus orígenes la genealogía real de la ficción, pues lo importante no es lo que el escritor usa, sino la forma en que lo usa y en qué lo convierte: sólo las dos últimas etapas conciernen a la literatura. Para percibir esta alquimia basta con los principales modelos.
El más importante de todos es la historia de Eugène y Delphine Delamare, que, como ha dicho Enid Starkie, es el grano de arena en el centro de la perla, el puñado de flores de papel que al ser sumergidas en el agua -la mente del genio- florecerían como los jardines de Babilonia. [24] Si caben dudas respecto al momento en que Flaubert decidió utilizar esta historia -al día siguiente de la lectura de la Tentation o a su regreso de Oriente-, no cabe ninguna, en cambio, sobre el hecho de que lo hizo: los grandes rasgos anecdóticos de la novela corresponden a los de ese suceso provinciano. Es difícil, sin embargo, conocer con precisión la historia Delamare, pues no está escrita en ninguna parte antes de la novela que la hizo famosa; luego, fue deformada para que se pareciera a la historia ficticia. Resumo lo comprobado.