Explore "La Fiesta del Chivo" by Mario Vargas Llosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando la limousine del Jefe partió, abandonándolo en el hediondo lodazal, el general José René Román temblaba de pies a cabeza, como los soldaditos que había visto morir de paludismo en Dajabón, guarnición de la frontera haitiano-dominicana, en los comienzos de su carrera militar. Hacía muchos años que Trujillo se encarnizaba con él, haciéndole sentir en familia y ante extraños el poco respeto que le merecía, llamándolo tonto con cualquier pretexto. Pero nunca antes había llevado su menosprecio y sus ofensas al extremo de esta noche.
Esperó que disminuyera la tembladera antes de dirigirse a la Base Aérea de San Isidro. El oficial de guardia se llevó un susto al ver surgir, en medio de la noche, a pie y embarrado, al mismísimo jefe de las Fuerzas Armadas. El general Virgilio García Trujillo, comandante de San Isidro y cuñado de Román -era hermano gemelo de Mireya- no estaba, pero el ministro de las Fuerzas Armadas reunió a todos los oficiales y los recriminó: la cañería rota que había sacado de sus casillas a Su Excelencia debía ser reparada ipso facto, so pena de severísimos castigos. El Jefe vendría a verificarlo y todos sabían que era implacable en lo concerniente a la limpieza. Ordenó un jeep con un chofer para regresar a su casa; no se cambió ni aseó antes de partir.