Explore "La Fiesta del Chivo" by Mario Vargas Llosa on Textopian. Read with annotations and highlights.
Luego de la partida de Amadito, Antonio Imbert permaneció todavía largo rato en casa de su primo, el doctor Manuel Durán Barreras. No tenía esperanzas de que Juan Tomás Díaz y Antonio de la Maza dieran con el general Román. Tal vez, el Plan político militar había sido descubierto y Pupo estaba muerto o preso; tal vez, se acobardó y dio marcha atrás. No quedaba otra alternativa que esconderse. Con su primo Manuel barajaron opciones, antes de decidirse por una lejana pariente, la doctora Gladys de los Santos, cuñada de Durán. Vivía cerca de esta casa.
Eran las primeras horas del amanecer, pero estaba aún a oscuras, cuando Manuel Durán e Imbert recorrieron a paso vivo aquellas seis manzanas, sin encontrar vehículos ni transeúntes. La doctora demoró en abrir la puerta. Estaba en bata y se frotaba los ojos con furia, mientras ellos le explicaban. No se asustó demasiado. Reaccionó con extraña calma. Era una mujer entrada en carnes, pero ágil, entre la cuarentena y la cincuentena, que mostraba aplomo y miraba el mundo con apatía.