Explore "En el Grand Guignol" by Rodolfo Mata on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nuestra época, ha dicho un crítico teatral, es realista, y exige sobre la escena piezas que sean la imagen precisa y vigorosa de la vida contemporánea. Cuando esa exigencia se precisó, abrió con todo éxito sus puertas en París, en la Rue Chaptal, cerca de la Place Blanche, el teatro que se llama Gran Guignol. Ese teatro, con su singular repertorio, sólo en París y en medio de un público ávido de emociones truculentas, puede existir regularmente. Los bruscos y contundentes desenlaces del Guignol infantil, con el garrotazo del gendarme y el couic final de Polichinela, están traspuestos al Gran Guignol y precedidos de rápidas escenas saturadas de pasión ardiente, de dolor agudo, de crueles maquinaciones y de peripecias angustiosas que sacuden los nervios del espectador, le sugieren ansias torturadoras, lo crispan, lo consternan, lo exaltan, lo deprimen hasta que llega la relajación trágica del desenlace, siempre bienvenida por los espíritus abrumados y los nervios en horrible tensión. Y todo eso es breve, rápido, con sorpresas y traiciones, de asalto y de violación, pues con el paroxismo de lo trágico, la brevedad es la característica del repertorio de aquel teatro cuyas piezas, siempre en un acto, tienen dos por raras excepciones.
Breve y sintético es todo lo que se representa en aquel escenario, y la emoción nace con la primera escena. El público que allí acude, es, naturalmente, de blasés, cuya emotividad, gastada a fuerza de emociones de todo género, necesita ya de los auxilios de la "flagelación espiritual".