Explore "El desconocido de Vinci" by Ernesto Sábato on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pero Leonardo no sólo perseguía el Infinito en profundidad sino en extensión, lo que tal vez fue su más grande error, porque es inabarcable. A lo largo de sus cinco mil páginas de anotaciones se certifica este desatino. Corre con neurótica ansiedad, de dragones a aeroplanos, de aortas a anunciaciones, de santos a tanques de guerra. Y para colmo lo domina el ansia de perfección, «il voler cercare sempre eccelenza sopra eccelenza e perfezione sopra perfezione», dice Vasari. Y, como era de presumir, la envidia o la simple estupidez consagran fatal defecto lo que era la señal de su vocación por el Infinito: Lorenzo lo deja ir de Florencia, dándole apenas una carta de recomendación para Ludovico, y éste oye con la clásica sorna de los hombres realistas proyectos que podrían extender inmensamente la realidad.
León X le encarga un cuadro, tanto por conformar a su hermano Giuliano, pero cuando advierte que Leonardo empieza a estudiar unas plantas para fabricar un nuevo barniz, se encoge de hombros y comenta por ahí: «Costui non è per far nulla», cuando debería haber dicho «Costui non è per far nulla si non l'infinito». Pero seamos sin embargo justos, algo de razón tenía, pues para eso se necesita por lo menos la eternidad.