Explore "Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe" by Octavio Paz on Textopian. Read with annotations and highlights.
El verano de 1691 llovió sin parar en los valles de México y Puebla. Se perdieron las cosechas y la capital se inundó. Sigüenza y Góngora cuenta: "nada entraba en la ciudad y faltó el carbón, la leña, la fruta, las hortalizas, las aves y cuanto llega de fuera".268 Faltaron sobre todo el pan y el maíz. Muchas casas de adobe se desplomaron y la ciudad volvió a ser, por varias semanas, una laguna. El 23 de agosto hubo un eclipse de Sol y la gente atribuyó a su nefasta influencia la nueva calamidad: una plaga del gusano llamado chahuixtle, que acabó con el maíz y el trigo. Comenzaron los acaparamientos, la especulación y la carestía. El pan se achicó y aumentó de precio; las tortillas escasearon. El virrey hizo lo que hacen todos los gobernantes indecisos: muchas juntas. Pasaron el verano y el otoño; llegó el invierno y encontró a los gobernantes todavía deliberando. Se acudió entonces a las medidas extremas: las oraciones y las requisiciones.
Hubo rogativas, procesiones y flagelaciones públicas; se pasearon las imágenes milagrosas por calles y plazas; sacaron de su santuario a la Virgen de los Remedios, patrona de los españoles, y la llevaron a la catedral. Al mismo tiempo, se despacharon enviados para que obtuviesen lo que faltaba en los graneros de Chalco, Puebla, Atlixco, Celaya y otros lugares. Pero los agricultores se resistían a vender el grano al precio que imponían las autoridades y muchos lo escondieron; además, no había muías suficientes para transportarlo. La gente murmuraba que el virrey o, al menos, sus protegidos y familiares no eran ajenos ni a la carestía ni a la especulación.