Explore "El día de difuntos" by Rafael Barrett on Textopian. Read with annotations and highlights.
Coyuntura es ésta para hablar de muertos y de muerte. Hablar digo, y no pensar, porque dudo que exista hombre ni mujer de tan mutilado entendimiento que sólo piense una vez al año en el misterio y en la necesidad de morir. Pensemos siempre, pues, y hablemos hoy.
Nuestros muertos, ¡cómo viven dentro de nosotros! Esos dos o tres muertos queridos que llevamos muchos en el alma, ¡con qué grave peso nos ayudan a bajar la pendiente de la vida! Si nos separaron de ellos demasiado pronto, y los creímos, en nuestra joven ignorancia, devorados por la segunda muerte del olvido, ¡qué dulce emoción, ahondada en el espíritu con el pasar del tiempo, al sentir que de nuevo se mezclan con nosotros, y nos hablan, y se apoyan cariñosamente en nuestro brazo, y clavan en los nuestros sus ojos resucitados! Muertos que caídos al mar os sumergisteis y después subís en las aguas lentamente y ahora flotáis, volviendo al sol vuestros blancos rostros, ¿será cierto que nosotros también os visitamos, aunque sea en sueños, allá donde estáis y que en la sombra os persiguen nuestras pálidas figuras ausentes?